"No te detengas, no, glorioso mediodía de mis huesos.
Ellos ven en el polvo un letárgico olvido tan largo
como el mundo,
y tú sabes, cuerpo mío dichoso desde el tiempo,
que no en vano mecieron tu corazón las lentas primaveras,
que tu pecho está unido a ese incesante aliento que
reconoce en él una guarida
que será necesario morir para vivir el canto glorioso
de la tierra."
Fragmento del poema "Después de los días", de Olga Orozco
Todos los derechos reservados copyright© Patricia Picco
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